Tras 20 días fuera de casa, el Deportivo Táchira F.C. regresó a su tierra con una tarea que cumplir, buscar la trascendencia en la Conmebol Libertadores Bridgestone 2017, el viernes 27 de enero, en el partido de vuelta ante Deportivo Capiatá.
El Carrusel Aurinegro retornó a la ciudad cordial tras varios días de trabajo en Mérida y Barinas; primero desarrollaron la etapa de oxigenación y acondicionamiento en el Páramo La Culata por 10 días, ejecutando trabajos con cargas elevadas, incluso se afrontó un amistoso ante El Vigía F.C.
Luego el club atigrado viajó al llano a disputar la Copa Bicentenaria 2017, en donde se pudo acumular minutos de juego, en los cuatro cotejos disputados dentro la justa nacional de preparación, antes de partir a Paraguay.
En suelo guaraní se disputó la competencia oficial y la de mayor importancia en la temporada, encarando el partido de ida de la primera fase del certamen a nivel de clubes más importante del continente. El marcador de 1-0 en contra, obliga a los aurinegros a plantarse con ímpetu en el Templo Sagrado pensando en escribir otro capítulo histórico en la cita internacional.
El tiempo de planificación para encarar el definitorio partido el viernes resulta corto, por lo que Santiago Escobar deberá transmitir en pocos días la mentalidad de triunfo para brindarle a la familia tachirense otra noche gloriosa.
Dos días de entrenamiento tiene planificado la tropa atigrada tras su llegada de Paraguay. El viernes a las 8:45 de la noche está pautado el duelo, en el que el aporte del jugador número ‘12’ en las tribunas contribuirá a pelear el cupo a la siguiente instancia.
