La vida sigue. Aunque los ánimos no sean los mejores después
de que el Paris Saint-Germain despedazara al Barcelona y dejara por completo al
descubierto sus vergüenzas. Mientras algunos jugadores anulaban eventos publicitarios
y otro, como Neymar, no tuviera reparos en colgar vídeos animados en Instagram,
Luis Suárez dio la cara como padrino de la duodécima edición de los Relatos
Solidarios del Deporte.
El delantero entregó el cheque de 54.710 euros para la lucha
contra la PKU, y de paso analizó la peliaguda situación actual del equipo
azulgrana.
«No sólo hay que asumir responsabilidades cuando se gana,
también cuando se pierde. Uno debe demostrar la unidad que hay en el equipo,
porque no tenía nada que esconder», afirma el atacante, quien apela a convertir
ese 4-0 en un 5-0 o en un marcador todavía más mayúsculo.
«Debemos hacer goles, somos conscientes de que no hicimos un
buen partido y debemos salir a ganar desde el calentamiento. Autoconvencerse de
que podemos darle la vuelta a esta situación. Si marcamos un tanto en los
primeros 45 minutos, puede cambiar el ánimo», avisa sobre cómo afrontará el
Barça esa reválida europea con tintes de examen final.
«Este equipo puede revertir este tipo de situaciones.
Culpables somos todos los jugadores, hay que asumirlo y no atacar a una
persona. Si ganamos, ganamos todos. Y si perdemos, perdemos todos. Hay un
mensaje claro: debemos confiar en nosotros mismos. Este club ha hecho historia
por haber ganado tripletes y muchas cosas en los últimos años.
Si queremos hacer historia, debemos dar la vuelta a la
eliminatoria. No se si muchas veces se consiguió, es un lindo reto», indica.
Tal vez conoce los casos barcelonistas en la Champions ante el Chelsea en el
curso 1999-2000 y el Milan en el 2012-13. Entonces hubo magia. Aunque nadie ha
superado un 4-0 en este torneo.
"Oportunidad para hacer historia"
En ese sentido, no duda en tirar de épica. Un tópico en
estos precisos momentos, pero imprescindible después del ridículo parisino.
Orgullo combinado con sentido común vendría a ser la mezcla necesaria en este
preciso instante. «Si queremos quedar en la historia, es una linda oportunidad,
y un desafío dar la vuelta a la situación. Hay que seguir luchando, aunque nos
duela. Dejaremos todo por esta camiseta, estamos preparados para dar la vuelta
al marcador», insistió.
Suárez, además, aprovechó para levantar un escudo protector
sobre Luis Enrique, cuestionado por el destrozo en el Parque de los Príncipes y
la evidente involución del grupo de un tiempo a esta parte. Aunque sin
profundizar sobre esa renovación que ahora mismo está en el limbo.
«Hemos disfrutado con el entrenador, aunque sufrimos por él
por lo del otro día, como también el utillero y los fisioterapeutas. Pero
debemos estar juntos o para sacar esto adelante. ¿Su continuidad? El entrenador
ya es mayor, maduro, para saber si renueva, y sabe la situación que vivimos.
Vamos a respetar la decisión que tome, siga o no siga. Nunca le pregunté.
Con él llevamos tres años muy a gusto en el día a día». Así,
con un discurso disgustado en medio de una velada optimista y solidaria, Luis
Suárez ofreció guerra hasta el final. Contra una pena y contra una enfermedad
en la que ha sido padrino.